Flor del desierto que desafías al tiempo
Belleza sin igual, más dulce que el vino
Sigues siendo aquella que nos robó el aliento
cuando tu amado y yo aquella vez te vimos
Después de una charla conocimos tu encanto,
tus maneras, tu estar, tu presencia, tu arte.
Desde aquel entonces te debo este canto,
que mi amigo Augusto me pide dedicarte.
Han pasado años, más tu permaneces,
ahondando tu huella en nuestras vidas,
Regalo de mi vista y mi alma tú eres,
De mi fiel Augusto tú eres salvavidas.
Apresuradas son estas pobres rimas,
Justicia no hacen para en tu día honrarte,
Pues ni en mil versos no tengo yo arte
para hablar con justicia de la Femme Karima.